Lucero | Guatemala | 1 kg

58,50€
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Lucero nace en las montañas de Atitlán, Guatemala, donde se cultiva entre los 1.480 y los 1.800 metros de altitud. Reúne las variedades Bourbon, Catuaí y Caturra, cuyas cerezas se seleccionan a mano y se trabajan mediante un proceso natural con técnica de secado Sleeping Bag.

En taza encontrarás notas de arándanos y frambuesa, acompañadas de un fondo de cacao que aporta profundidad y contrasta con la frescura de la fruta. Un cafë dulce y afrutado, para disfrutar con calma en tu pausa de cada día.

En algunas localidades de Guatemala, cada 1 de noviembre se elevan barriletes —cometas de colores— como una forma de recordar a los seres queridos que han fallecido. Inspirándonos en esta tradición de Todos los Santos, elegimos el nombre Lucero, una luz en el cielo que representa a las personas cuyo recuerdo sigue acompañándonos.

 

País,Guatemala
Región,Atitlán
Cata,Un cafë de perfil afrutado, en el que destacan las notas de arándanos y frambuesa. Su carácter dulce y fresco se combina con un fondo de cacao, que aporta profundidad y un agradable contraste con la fruta.
Variedad,Bourbon, Catuaí y Caturra
Proceso,Natural
Altitud,De 1.480 a 1.800 m s. n. m.

 

Preguntas Frecuentes

El cafë de especialidad son granos de cafë de la especie arábica, cultivados bajo condiciones específicas, seleccionados cuidadosamente y procesados con máxima atención al detalle para resaltar sus variados perfiles de aroma y sabor.

Lo molemos en el momento de preparar tu pedido y con la molienda adecuada a la cafetera que nos indiques. Así lo recibirás recién molido y al abrir la bolsa apreciarás todos sus aromas.

El grado de tueste es un factor clave y decisivo para apreciar todas las propiedades y cualidades de un buen cafë. Cada cafë es diferente, por eso, nuestro maestro tostador ajusta con cuidado el grado de tueste que mejor destacará sus propiedades y todas sus cualidades.

No, en nada. El café comercial suele ser de la variedad robusta, estar tostado desde hace meses y en exceso, casi "quemado", y si además es torrefacto, le han añadido azúcar durante el proceso de tueste. El resultado es un café muy amargo, tan amargo que es habitual tener que añadirle azúcar para ser capaz de beberlo.